Análisis sobre procesos para emigrar a Canadá

Por Angelica González Blanco
TORONTO. – Durante el año 2020 al principio de enero no nos imaginábamos que íbamos a terminar el año hablando y pensando qué podíamos hacer en la hora siguiente. Nuestra vida estaba de un lado para otro: ocupándonos el tiempo manejando para llegar a nuestro trabajo o en el transporte público para poder llegar a nuestro destino. Ocupábamos nuestro tiempo tanto que no nos dábamos cuenta de que el tiempo pasada.
Una vez llegó febrero la vida nunca nos mostró que venía este monstruo que iba a pasar la vida, que iba a pausar tu pensamiento, que te iba enfrentar a cosas que no conoces que ibas a pensar: ¿Qué voy a hacer hoy?
Así que en marzo 18 del 2020 Canadá cerró las fronteras y tomó medidas extraordinarias para impedir que este nuevo elemento que nuestra generación ni la generación anterior conoció, llamado pandemia o llamado virus se pudiera expandir entre nosotros y es así como comenzamos y como comenzaron todos en el mundo una nueva vida.

Te enfrentaste a tus propios pensamientos, a ti mismo a tus miedos, a lo desconocido, al temor, ¿Pero sabes qué? Hoy te digo con certeza que has sido un valiente porque llegó el 2021 y el año está aquí. Tú estás vivo, has comido, te has divertido, has tenido tiempo para ti mismo y aquellos que tomaron el año como una oportunidad, o podría decir mejor, aquellos que tomaron el monstruo llamado pandemia como una oportunidad para reinventarse comenzaron a hacer cosas nuevas y encontrarse a sí mismos.
Alguna vez escuché alguien que decía que no hay que ocuparse en trabajar tanto sino trabajar tanto para uno mismo, es decir, invertir el tiempo más en ti que en tu propio trabajo, eso no quiere decir que debe ser irresponsable con tu trabajo.

Todo este preámbulo es para decirles que hoy, en mi primer artículo del año 2021, como parte de este nuevo nacimiento, esta columna tendrá una posición analítica y de opinión. Hablaremos de temas de migración: sí, claro que sí. Es mi pasión, es lo que hago no porque sea mi trabajo sino porque es mi vocación, porque tengo vocación por servir, porque creo que el don que me dio la vida para algunos, para mí Dios, me da la oportunidad de servir a otros con celeridad, con honestidad y determinación, pero ese don no solamente implica la habilidad propia que tiene un ser humano sino también la facultad que tuve de elegir una carrera que trae como beneficio informar a otros que lo necesitan y educarme en la parte legal y en este momento hablaremos de los temas migratorios.

Por eso te digo a ti que estás leyendo esta columna en el día de hoy que te felicito, eres bienvenido a mi grupo porque eres un valiente. Sobreviviste el año 2020 que, al principio pensaste que no iba a pasar, que te paralizó, que miraste hacia adelante y tenía miedo y veías oscuridad, incertidumbre, hambre, terror; veías caos y hoy, en enero del 2021 en el “¿2021 y ahora qué?” puedes mirar para atrás y darte cuenta de que eres un campeón, eres un victorioso. Sobreviviste a tu propio miedo, a tu propia incertidumbre, a tu propio temor, a ese túnel oscuro que caminaste sin ninguna otra opción y hoy está del otro lado mirando hacia atrás.

Hoy que puedes mirar hacia atrás te puedo decir que puedes poner tu mano en el pecho y la otra mano del otro lado del pecho y decirte: “¡Aquí estás campeón, lo lograste!”. Ahora estamos en el 2021 y la pregunta es “¿Y ahora qué? ¿Qué voy a hacer?”. Pues tuviste una enseñanza de ese tiempo que pasó y en esa enseñanza que es individual, porque yo tuve la mía, tú tendrás la tuya, te invito a ti que estás leyendo este artículo, a que revises cuál fue la enseñanza más profunda que recibiste y que sea tu Mantra, que sea tu motor todo el año 2021, que sea tu ¿ahora qué? del 2021. Por ejemplo, el mío va a ser disciplina. Puedes hacer lo que tú quieras siempre y cuando tengas disciplina. ¿Cuál fue tu enseñanza? Te invito a que la coloques, la escribas, la pongas en el refrigerador y la pongas de fondo de pantalla de tu celular, de tu computadora, pongas notas sujetas en el baño de la casa… en donde lo puedes leer constantemente… en la pared de tu oficina, y que esa nota sea el motor, sea tu “2021 ¿y ahora qué?”.

En mi caso, el “2021 ¿y ahora qué?” es disciplina, y la disciplina implica que esta columna va a tener una posición donde vamos a escribir sobre temas que tengan que ver con las leyes migratorias, pero que tienen un contenido y que además de servirles en llevarles información responsable, que ha sido mi lema durante muchísimo tiempo, no solamente me voy a quedar con darles esa información responsable, sino también lo voy a llevar a encontrarse consigo mismos en aquellos errores de los que yo sé: en tus procesos migratorios. Sí porque hay muchas cosas que no decimos en público, hay muchísimas cosas que nos enfrentamos, pero la disciplina, que es mi motor, mi ¿y ahora qué?” en el
2021 me va a llevar a tratar un tema cada vez que se escriba esta columna, para que sea enfrentarnos a la verdad del proceso migratorio.

Tuve la oportunidad, gracias al equipo de edición de este semanario, de cerrar con una nota hablando, desde el punto de vista de los procesos migratorios en Canadá, qué debíamos decir y mi posición no fue lamentarme sino darle las gracias al Ministerio, que los que me han leído y me han seguido por años, saben que no tengo tapujos ni me tiembla el pulso para decir cuando hay una equivocación, y en esa columna no solamente le di las gracias sino que aplaudí el esfuerzo titánico que hizo el Ministerio desde marzo 18 de 2020 hasta diciembre 31 de 2020, en donde cada minuto se reinventó, fue resiliente. El Ministerio tomo lo que la ley, el Immigration and Refugee Protection Act, que es la ley de migración, le da la facultad para que en ciertos momentos el Ministerio pueda lanzar normativas que permita enfrentar situaciones que no están prescritas y con mucha valentía el Ministerio inmediatamente comenzó a reaccionar. No voy a contarles qué fue lo que hizo el Ministerio mes a mes, año a año, porque ya lo hizo en mi columna anterior y si quieres verla te invito a que la revises o si no ve a mi website que es www.angelicagonzalezblanco.com y ahí encontrarás mi columna y la podrás ver, pero hoy, al ver que el 2020 que fue un monstruo para muchos, un monstruo sin cabeza, oscuro, que trajo miles de cosas, podemos decir que ese monstruo hizo que Inmigración se pusiera al frente y cumpliera con ese buen hombre que ha tenido Canada durante años, en donde siempre se visiona a nivel internacional que somos un país en donde vemos por el bienestar social. Es un país que respeta los diferentes colores, la diversidad, las diferentes razas. Creo que eso debo aplaudírselo al gobierno liberal, cosa que pienso no hubiese sucedido bajo un gobierno azul. Sin embargo, el gobierno liberal tomo cada una de las facultades entregadas y a su mejor manera pudo proteger a los conciudadanos, no solamente con a través de la nacionalidad sino también a aquellos que estaban en el país con un estatus y pudimos luchar junto al Ministerio y sobrevivimos el año 2020. No solamente lo sobrevivimos de manera mediocre sino con excelencia. Creo que si algunos me siguen en la redes sociales se dieron cuenta de que mi campaña de ver el vaso medio lleno no medio vacío y de que comienza desde el fondo de lo nuestro, desde el punto más más interno nuestro, se pudieron dar cuenta que trataron de hacer lo mejor para cada persona y que inclusive personas que estaban portando una residencia temporal fueron beneficiarios de los subsidios y de las mejoras dadas para que pudiéramos sobrevivir la adversidad de un fenómeno que no tenía precedente en nuestra generación, que nuestra generación nunca vivió, porque sí, hubo una pandemia a principios del siglo pasado, pero de las personas que experimentaron dicha pandemia no creo que exista una vida en el día de hoy, y nosotros no crecimos, ni la generación anterior a la nuestra creció teniendo en su mente el fantasma de alguna pandemia o un virus que paralizara el mundo. De hecho, nunca nos imaginamos que el mundo podría ser paralizado. Entonces, frente al “2 ¿y ahora qué?”, te invito a que reflexiones cuál fue tu mejor enseñanza, qué fue lo que más te presentó frente al espejo a ti mismo, a tu propia vida, lo tomes como tu Mantra y sea tu motor de aquí en adelante durante el 2021 y cuando nos veamos en el 2022 me digas: “esta fue mi conquista, esto fue lo que me trajo el 2020 y de lo que aprendí y este testimonio me llevó”.

Yo invito a todos los que están leyendo esta columna en el día de hoy a que me escriban a info@angelicagonzalezblanco.com y cuéntenme qué aprendieron. Cuéntenme que aprendieron del monstruo del 2020 y cómo lo combatieron, cómo son hoy esos victoriosos, esos a quienes yo estoy abrazando y esos a quienes yo hoy les estoy diciendo “Felicitaciones, lo logramos. Tú me diste la oportunidad 2020 de cambiar mi vida, de ser otra persona de fortalecerme.” Así que a esa persona que me está leyendo y que quiere compartir con nosotros esa enseñanza que le sirva a muchos otros y que hemos aprendido que en la unión está la fuerza y que los buenos somos muchos más, entonces comencemos a sembrar, a sembrar nuestro testimonio, a sembrar lo que hemos aprendido para que otros se den cuenta que el monstruo no era tan grande, que el miedo no era tan miedo, que la escuridad no era tan oscura. Así que si estás de acuerdo conmigo espero que a través de esta columna si la lees en La Portada o en nuestras redes sociales te pido que nos escribas y nos cuentes tu historia. Desde el punto de vista migratorio no me queda duda que el Ministerio sigue y continúa haciendo una labor titánica en busca de enfrentar la situación que se vive sin dejar que Canadá pierda su buen nombre como un país que recibe a los inmigrantes. Vemos que las visas de residencias temporales como estudiante están activadas, que se tienen que cumplir con ciertos protocolos, y realmente es lo debido para proteger a nuestro país, a nuestro sistema de salud, pero no hemos parado; al igual que las visas de residencia temporal como trabajo. Desafortunadamente, la gente que quiere venir a conocer nuestro país a disfrutar del país no lo pueden hacer hasta nueva orden y es algo que le aplaudo al Ministerio, porque siempre está en busca de mantener la protección de la sociedad canadiense.
“2021 ¿y ahora qué?”. Para mí, 2021 significa disciplina, ¿qué significa para ti? Yo soy Angelica Gonzalez Blanco y hoy me despido de ustedes hasta la próxima edición con esta felicitación: “Gracias campeón por haber llegado a la meta del 2020 y te auguro lo mejor para el 2021.” Si deseas contactarnos por favor escríbenos a info@angelicagonzalezblanco.com o visita nuestra página web www.angelicagonzalezblanco.com y nos puedes contactar al 647-494-7801 y seguirnos en nuestras redes sociales.

Por ANGELICA GONZALEZ BLANCO de LA PORTADA CANADA