Hoy después de tres semanas de indignación personal frente a las innumerables violaciones a los derechos fundamentales de los ciudadanos venezolanos necesito aflorar los sentimientos de frustración, rabia e injusticia que me invaden y analizar la situación para aquellos venezolanos que hoy día están en Canadá, son peticionarios fallidos de protección y/o están a la espera de una decisión.

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¿Qué es el refugio?, palabra bastante común entre nuestra comunidad. Bueno no es más que la denominación tomada dentro de la legislación canadiense para el asilo político pedido en suelo nacional, figura consagrada y emanada de la convención de Ginebra de 1951 y sus protocolos. Al explicarlo coloquialmente, lo podríamos definir como el compromiso de la comunidad internacional en prevenir la persecución de los seres humanos por cinco razones especificas: raza, nacionalidad, ideas políticas, religión, o por pertenecer a grupos sociales determinados. Quienes solicitan refugio deben comprobar que son perseguidos ya sea por el Estado, o por un tercero y el Estado es incapaz de darle la protección adecuada.

Miremos, hoy día el fenómeno de Venezuela que era una olla a presión y finalmente, ¡estalló! El estallido lo hizo frente a los ojos del mundo y así está documentado en las redes sociales a pesar que el gobierno venezolano hizo y continúa haciendo todo lo que está a su alcance para prevenir la difusión de las constantes violaciones a los derechos de un pueblo. Hoy la comunidad internacional, incluyendo Canadá, pueden continuar ajenos a la realidad vivida en el territorio venezolano y al dolor del pueblo que reacciona frente a la injusticia.

La nobleza del espíritu venezolano se agotó y decide NO sostener más su problemática “puertas adentro”. Es real que el gobierno venezolano es el agente de persecución de millones de venezolanos solo por la percepción de pertenecer a un grupo social determinado, hablando en venezolano, por ser “escuálidos” cosa difícil de entender aparentemente por los adjudicadores (members) del Immigration and Refugee Board (IRB) o Comisión de Refugio e Inmigración, traducido al español.

Al hablar de la falta de entendimiento me refiero al número de peticionarios de refugio originarios de Venezuela que fueron negados porque la persecución sufrida por ser “escuálidos” no es reconocida por la comisión (IRB). ¿Cuántas personas en Venezuela sufrieron ataques por su apariencia física, posición social u ocupación?, pues muchas y esto los llevó a huir de su amado país y venir a Canadá esperanzados en ser protegidos debido a el reconocimiento internacional de nuestro país, Canadá, su reputación internacional por el respeto a los derechos humanos y su compromiso a la protección a los perseguidos como lo establece la Convención de Ginebra de 1951.

Sin embargo, qué le sucedió a esos cientos, pues sus testimonios fueron desvirtuados en muchos casos por falta de credibilidad y en otros por la posición de la comisión de que Venezuela “es” una democracia funcional, ignorando, a pesar de los reportes internacionales por parte de diferentes entidades internacionales, que el estado venezolano “bajo una etiqueta socialista”, creó una separación y resentimiento entre las posiciones sociales. Me pregunto, ¿qué hará hoy el Ministerio de Inmigración y Ciudadanía frente a esos venezolanos negados que enfrentan una deportación y que si esa deportación es ejecutada (que espero no sea así) serán regresados a un estado en conmoción civil? Las violaciones de los derechos civiles son constantes y probablemente esos peticionarios fallidos podrían encontrar tortura o riesgo de muerte si son regresados.

¿Qué pasará ahora si debido al nuevo sistema implementado ellos no tienen derecho al PRRA (pre-removal risk assessment)? ¿Qué medidas tomará el gobierno canadiense para proteger a estas personas? El parlamento se ha pronunciado reconociendo la situación de conmoción civil, ¿pero qué medidas tomará el Ministerio de Inmigración al respecto? ¿Será que se pronunciará por una excepción? Hay que preguntar al señor Ministro qué haremos con estas personas.

La gran verdad es que Venezuela es un pueblo noble que trató por una solución pacífica, que fue una de las economías más sólidas de Suramérica, con grandes recursos financieros. ¿Por qué pensarían que los venezolanos querrían dejar su estabilidad si no fuese verdad que sus vidas están en peligro?

Una vez más pienso que el ministerio, en este caso debería decir la comisión (IRB) etiqueta a los refugiados como aprovechados. Pues no es el caso los venezolanos, ellos vivían en un paraíso con abundancia de comida, ganadería y más, es decir, productores de muchas otras cosas diferentes al petróleo, el cual les ha dado estabilidad económica. Ese pueblo hoy tiene hambre por la escasez de comida, inseguro porque el gobierno ha taladrado por más de una década que las personas de clase media y más son los “culpables” de las desgracias de los otros.

Por Dios, la división es la raíz de los problemas y resentimientos que pueden acaban con un pueblo.

Hoy si peleas un refugio en Canadá documenta todo lo que muestra esta división social y la comisión civil. Venezuela no desfallezcas, yo también siento tu dolor…

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Angélica González Blanco